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ÁLVARO CEBREIRO / SU VIDA

Álvaro Cebreiro nace el 26 de mayo de 1903 En la calle Linares Rivas de a Coruña,  pasando su infancia en la ciudad herculina. Fue un niño muy reservado en su juventud.  Estudia en la escuela de comercio de la ciudad, auque nunca ejercería ningún oficio relacionado con este ámbito.

Estamos ante un artista muy precoz, que ya en 1919 comienza a colaborar, haciendo caricaturas, con el periódico A nosa terra, órgano de expresión de las Irmandades da fala. A la corta edad de 16 años publica la caricatura del artista Imeldo Corral, lo que le abre las puertas a futuras colaboraciones en los medios gráficos. Su primera exposición individual tendría lugar, precisamente, en la sala de las Irmandades, en 1920.

En estos primeros años de la década de los 20 establece amistad con un grupo de intelectuales gallegos y portugueses: Manoel Antonio, Teixeira de Pascoaes, Ramón Cabanillas –del cual ilustró su Vento mareiro-, etc. Personajes que quedarían magistralmente caricaturizados por Cebreiro. Son años de trabajo intenso y de participación en diferentes publicaciones: colabora con la revista Mondariz; es redactor artístico de Alborada; ilustra ejemplares de la editorial Céltiga, de la colección Libredón y de Rexurdimento. En junio del año 1922 participa en un hecho importantísimo en el ámbito de la vanguardia gallega:  El manifesto máis alá, firmado conjuntamente por Álvaro Cebreiro y Manoel Antonio. En este texto, poeta y dibujante, se comprometen con una postura estética de ruptura y renovación, «una liberación del pasado», y con una búsqueda de nuevos caminos en la expresión artística y literaria, en la que nos muestra su compromiso con la vanguardia artística y cultural de la época:

«Agora cómprevos dicir, mozos da nosa Terra,
se pensades seguir indo costa abaixo polo tempo
ou encarados co porvir. Se queredes liberarvos do
xerme da vellez e da morte. Se queredes adornarvos
da vosa mocidade ou seguir sacrificándoa nun altar
de Mitos e Fracasos. Cómpre romper a marcha pola
mesma estrada que fagamos cos nosos pasos e afrontar
nela unha pelegrinaxe sen chegada, porque en cada
relanzo do camiño agárdanos unha voz que nos berra:

«¡Máis alá!»

Al año siguiente, se funda en Lugo la revista artística Ronsel, de la que Cebreiro será director artístico, y en a Coruña Alfar, en la que será colaborador habitual. Son años de colaboración en prensa general y en pequeñas publicaciones culturales: As Roladas, Prisma, Gráfica, Rexurdimento, la Concordia, El Pueblo Gallego. En 1927 colabora en El Sol, uno de los diarios de más tirada en Madrid. Una de sus creaciones para prensa  más significativas fue la que mantuvo con la revista Vida Gallega de Vigo, para la que hizo sus portadas al gouache. Campesinos y pequeños pícaros con gorra (imágenes que nos recuerdan a él en su niñez y juventud) son los protagonistas de sus historietas.

Por estos años, Cebreiro inicia una especial relación con un grupo de intelectuales portugueses, algunos de ellos exiliados por un tiempo en a Coruña. De estas verdaderas y profundas amistades destacamos dos nombres, el poeta Teixeira de Pascoâes y Bernardino Machado, que había sido presidente de la República portuguesa, y a quien Cebreiro caricaturizó con su exagerado bigote. De esta época viene el amor del artista coruñés por Portugal, que conservará durante toda su vida. Fue traductor de muchos textos de este grupo de intelectuales del portugués al gallego, y también tradujo al gallego la obra de poetas de la vanguardia francesa como Apollinaire.

En 1928 viaja a París para completar a su formación artística. Allí pasa un año aprendiendo (recordemos que aun tenia 25 años, a pesar de su extenso currículo), y llega a publicar varias ilustraciones. Va a París a aprender a pintar,  pero acaba trabajando de dibujante durante más de un año. Esta estancia en la capital francesa va influir en su forma de dibujar; en especial, su  amistad con el japonés Foujita, quien va a dejar una profunda huella en Cebreiro.

Durante la II República  sigue colaborando con diferentes publicaciones, moviéndose en los círculos republicanos de la ciudad herculina. Va estar muy vínculo al taller de Luis Huici, donde se reunía un grupo de intelectuales en tertulia, en el que Cebeiro coincidió con Luís Seoane y Lugrís. En esta época fue un reconocido dibujante de carteles publicitarios, llegando a ganar el premio del Ayuntamiento de A Coruña. En 1934 participa en la fundación da Asociación de Artistas de A Coruña.

A partir de la guerra civil, comienza un largo período en el que Cebreiro no publica dibujos. Muchos de sus amigos se exiliaron y otros fueron asesinados. Liquidados Huici y Abad Conde, y exiliado Seoane, Cebreiro queda en un difícil exilio interior del que no saldrá hasta mediados de los años 40 (nueve años de silencio artístico en un contexto  de dura posguerra y represión fascista). En 1949 reaparece como artista en el certamen Cien años de arte en Galicia. A partir de 1950 comienza a colaborar en el diario El Ideal Gallego, haciendo la tira de humor. Le llega el reconocimiento de nuevo, siendo considerado uno de los humoristas gráficos más destacados de la plástica gallega.

 En la década de los 50 aparece en diferentes certámenes artísticos y es nombrado, en 1953, académico en la Real Academia Provincial de Bellas Artes de a Coruña. En 1954 nace una publicación nueva, con un cierto aire de apertura tras la larga posguerra. Se trata de la revista Atlántida, en la que Cebreiro va a colaborar con Urbano Lugrís y con su íntimo amigo y biógrafo Mariano Tudela. En noviembre de ese mismo año reaparece Vida Gallega, que vuelve a contar con Cebreiro. En estas iniciativas, sin duda gratificantes para él por lo que significaban de romper con un contexto en el que la expresión galleguista había sido totalmente anulada, no pudo participar mucho tempo.  Álvaro Cebreiro muere en 1956, á la edad de 53 años, tras una larga enfermedad pulmonar.  Nos dejaba, pues, el "engado e frol das mariñas" (encanto y flor de As Mariñas), como le dijo don Ramón Otero Pedrayo:

 «Ese amigo que gardaba un aire moi seu, e de poeta, de mariñeiro en terra; sempre disposto a embarcare e que sempre deixa ire o barco por a ledizosa priguiza do porto»

(«Ese amigo que guardaba un aire muy suyo, y de poeta, de marinero en tierra; siempre dispuesto a embarcar y que siempre deja ir el barco por la alegre pereze del puerto»)


CARICATURAS DE CEBREIRO FEITAS POLOS SEUS AMIGOS

      Bendaña                   Luis Quintas Goyanes              Ramón Torrado

          Bendaña                       Quintas Goyanes            Ramón Torrado             

 

     Gonçalves           Filipe Guillerme

        Gonçalves              Filipe Guillerme

 

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