"O arte galego non é, non, faguer cousas de asunto galego [...] é preciso pintar en galego. [...]
O que cómpre é pintar as cousas que non se ollan nin son"
Castelao
 

El Siglo XIX

 

catedral villaamil


La Catedral de Saint Jacques le Mineur (Lieja), 
Jenaro Pérez Villaamil, 1846

Durante el siglo XIX las diferentes transformaciones económicas, políticas y sociales, con el ascenso de la burguesía como nueva clase social, traen cambios en el ámbito artístico, iniciándose un movimiento como el romanticismo, con nuevos temas y nuevas formas artísticas. Entre los géneros preferidos de la burguesía destaca el retrato, destacando artistas gallegos como Dionisio Fierros, donde la idealización propia del romanticismo es visible en sus obras.

Pese la importancia del retrato, sin duda uno de los grandes géneros del romanticismo es el paisaje, con una concepción fantástica de la naturaleza mostrada en las obras del máximo representante de este movimiento tanto en España, como en Galicia: Jenaro Pérez Villaamil, con obras en las que predominan los paisajes con motivos arquitectónicos y las vistas de interiores y exteriores de monumentos, generalmente medievales.

 

El Regionalismo

 

En la segunda mitad del siglo XIX se produce en Galicia un movimiento de renovación, liderado por la burguesía y cuyas bases ideológicas están recogidas en obras literarias como las de Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán, Manuel Murguía o Alfredo Brañas. Estamos ante el nacimiento del Regionalismo.

 

“Los regionalistas quieren conservar lo que es privativo de su pueblo y región, lo que está en su alma y su sangre, pero esto dentro de las libertades modernas, sin renegar de la civilización actual, de la cual derivan las doctrinas que sustentan. Si somos hijos de nuestra región, lo somos también de nuestro tiempo. La misma declaración de estos derechos es un acto de libertad”.

Manuel Murguía, El regionalismo (I), en La Voz de Galicia, 19 de Febrero de 1899

 

viejo zanfoña

El viejo de la zanfoña, Isidoro Brocos, 1909

La literatura va así a la vanguardia de un movimiento que abarca diversos ámbitos para iniciar la recuperación de la cultura e identidad gallega en la historiografía, en la música, en la cultura popular, en el folclore y en el arte. De este modo, artistas como Isidoro Brocos o Serafín Avendaño se encuentran ya dentro del movimiento regionalista, con obras que tienen a Galicia como protagonista, a través de sus paisajes y sus gentes.

 

La Generación Doliente

 

En las últimas décadas del siglo destaca la Generación Doliente, en la que se integran Ovidio Murguía, Jenaro Carrero, Ramón Parada Justel y Joaquín Vaamonde; un grupo de artistas que fallecieron de tuberculosis cerca de los 30 años de edad. Todos ellos presentan obras propias del movimiento del realismo, con preocupaciones lumínicas y de ejecución que los acercan a la pintura europea de cambios de siglo.

retrato emilia vaamonde

Retrato de Dña. Emilia Pardo Bazán, Joaquín Vaamonde, 1896

 

Pintura costumbrista y pintura de paisaje

 

Este nuevo contexto del Regionalismo permite que los artistas gallegos practiquen un mayor número de géneros buscando las referencias en lo propio, en Galicia. Así, la pintura costumbrista y la pintura de paisajes va a ir consiguiendo cada vez más importancia con una iconografía basada en el paisaje, en sus gentes y en los acontecimientos populares.

 

En cuanto al paisaje, el máximo exponente gallego es Francisco Lloréns, con una pintura al aire libre, jugando con la luz, que representa esa cara neblinosa, dulce y ondulada de Galicia, esa misma que tan bien había cantado Rosalía. Junto a Lloréns, cabe mencionar otros paisajistas gallegos como Manuel Abelenda o José Seijo Rubio.

 

estudio boda bergantiños


Estudio para Comida de Boda en Bergantiños, 
Fernando Álvarez de Sotomayor, 1916

Las gentes y los acontecimientos populares de Galicia aparecen representados principalmente en las obras de Fernando Álvarez de Sotomayor a través de elementos propios como las romerías, los trajes y vestidos, la religiosidad popular..

 

En el ámbito de la escultura, destaca la figura de Francisco Asorey y sus tallas que, generalmente en madera, presentan un lenguaje artístico próximo al primitivismo, teniendo como referencia la tradición escultórica gallega que se remonta al románico. Sus obras monumentales en madera, bronce y piedra granítica, son imprescindibles en la trama urbana de muchas ciudades gallegas.

 

Hacia el cambio de siglo, nuevas tendencias

 

Además de la pintura costumbrista y de paisaje aparecen en Galicia nuevas tendencias como el simbolismo, el modernismo y obras con temas de contenido literario; movimientos presentes en obras como las de Xesús Corredoyra o Juan Luis.

 

El Siglo XX

A comienzos del siglo XX, diversos escritores e intelectuales gallegos mantuvieron ese interés por fortalecer la cultura y la literatura gallega. Entre ellos, se encuentra Castelao, quien expresó sus ideas nacionalistas a través de la escritura, pero también de la plástica, sirviendo de antecedente al gran movimiento de vanguardia gallega.

 

El Movimiento Renovador del Arte Gallego

 

En los años 30 del siglo XX se inicia en Galicia un arte diferente englobado en lo que llamamos Movimiento Renovador del Arte Gallego. Un conjunto de artistas agrupados bajo el nombre de “Os Novos” o “Los Renovadores” conjugan la tradición cultural gallega con la modernidad de las vanguardias europeas en un intento de renovación del arte gallega, que se ve interrumpida por la Guerra Civil. Nombres como Carlos Maside, Manuel Colmeiro, Manuel Torres, Arturo Souto, Laxeiro, y Luis Seoane son algunos de estos nuevos artistas; además de Álvaro Cebreiro, dibujante, ilustrador y caricaturista coruñés.

 

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Tienda, Carlos Maside, 1929

 

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Mariscadoras, Luis Seoane, 1969

 

 

Surrealismo

 

Tanto en el arte como en la literatura, la creación de mundos fantásticos es un recurso habitual. Este es también el caso de artistas gallegos de este momento como Urbano Lugrís y Eugenio F. Granell dos genios creadores que también dejaron su huella en obras de carácter literario.

 

Posguerra

 

El aislamiento de la posguerra, con artistas lejos de Galicia y otros lejanos de las nuevas corrientes europeas, determinó que los artistas más jóvenes continuaran la estética y temática de los renovadores, como hizo Isaac Díaz Pardo. De entre las figuras femeninas de este momento destaca Julia Minguillón, con una figuración intimista, de temática sencilla y sobriedad.

 

Nuevos lenguajes

 

 

Fruto de los intentos de renovación y aproximación a lenguajes internacionales, en los años 60 y 70 llegan a Galicia experiencias abstractas como el informalismo de Manuel Mampaso, Molezún, Luis Caruncho o Alberto Datas. Por otro lado, formas más líricas como las de Antonio Lago Rivera, Mª Antonia Dans, Antonio Tenreiro o Alejandro González Pascual completan la visión del arte en Galicia durante el siglo XX.

ROSALIA


 Rosalía, Alberto Fechas, 1993

 

Actualidad

 

En la actualidad, siguen trabajando algunos artistas como Francisco Leiro, Leopoldo Nóvoa, Roberto González o Paco Pestana. Todos ellos con obras de diferentes lenguajes artísticos que muestran los diferentes caminos expresivos que la plástica gallega presenta en el arte actual.