La técnica de la acuarela es un procedimiento muy recurrente para Redondela a la hora de tomar apuntes de los lugares que recorre. Por tratarse de una pintura más evocadora que fiel a la realidad, atribuye un valor simbólico al color, reproduciendo una atmósfera emocional con ayuda de una paleta fría, en la gama de los grises y azules. Desde el punto de vista compositivo, el espacio se aplana y tanto lo lejano como lo próximo parecen agolparse en un primer término. Nos encontramos con un paisaje en el que las formas se presentan fragmentadas y reducidas a pequeños planos.
La técnica de la acuarela es un procedimiento muy recurrente para Redondela a la hora de tomar apuntes de los lugares que recorre. Por tratarse de una pintura más evocadora que fiel a la realidad, atribuye un valor simbólico al color, reproduciendo una atmósfera emocional con ayuda de una paleta fría, en la gama de los grises y azules. Desde el punto de vista compositivo, el espacio se aplana y tanto lo lejano como lo próximo parecen agolparse en un primer término. Nos encontramos con un paisaje en el que las formas se presentan fragmentadas y reducidas a pequeños planos.