Aguiar, José

Cuba
-
1895
Madrid (m)
-
16/02/1976

José Aguiar García (Santa Clara, Cuba,1895-Madrid, 1976). Nació en Cuba pero pasó toda su infancia en las Islas Canarias. En su juventud se trasladó a Madrid donde comenzó a estudiar Derecho, pero ya desde siempre había mostrado una gran vocación pictórica. Su primera formación en el mundo del arte, hacia 1916, la recibe de José Pinazo hijo, para más tarde completarla en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, aunque no finalizó los estudios oficiales, quizá por ello no recibió todo el apoyo que cabría esperar en un primer momento por parte de sus maestros. No fue hasta 1924 cuando pudo exhibir una de sus obras en la Exposición Nacional de Bellas Artes. En 1929 logró la Medalla de Oro de la Exposición Internacional de Barcelona y una beca del Cabildo Insular que le permitió formarse en Florencia y conocer la técnica del encausto que practicó y modernizó mediante la aplicación de soplete en la fundición de la cera y los colores. En 1932 consiguió el Premio de Instrucción Pública y en 1933 la Real Academia de San Fernando de Madrid le concedió una beca para viajar a Italia y adquirir nuevas técnicas y valores estéticos. Durante la década de los treinta su trayectoria fue ascendente debido a la nostalgia del clasicismo que se evidenció entre muchos artistas y críticos cansados de las tendencias extremas de los istmos. La Guerra Civil española y 2ª Guerra Mundial causaron en Aguiar una profunda huella y muchas de sus grandes composiciones posteriores se vieron influenciadas por dichas contiendas. Ya en los cuarenta tiene que abandonar la técnica del encausto por recomendación médica y expone varias de sus obras más importantes. A partir de 1946 realiza estudios de cabezas de niños, mujeres y varios retratos de campesinos de rostros envejecidos y tristes que conoció en un viaje a Castilla y, desde entonces, estarán presentes en muchas de sus composiciones. En 1947 viajó a Argentina y Brasil donde expuso en varias ocasiones. Durante la década de los cincuenta pintó bastantes bodegones y paisajes, sin olvidar sus grandes murales. Ese mismo año fue nombrado miembro de la Hispanic Society of América y realizó una exposición antológica en el Círculo de Bellas Artes.En su obra se pueden diferenciar tres etapas, marcadas por el ambiente en que se desarrollaron:-La primera es su etapa de juventud, vinculada a sus raíces canarias, con gran fuera, vitalidad y luz; de hecho gran parte de su obra se conserva en La Gomera y Tenerife.-La segunda etapa es la de hombre urbano, a medio camino entre el intelectual estudioso y el profesional creativo y formado. Se estableció en Pozuelo, donde vivía apartado de la gran ciudad en la que se sentía atormentado.-En tercer lugar eligió Galicia para pasar largas estancias, concretamente pasó casi todos los veranos entre 1944 y 1974 en los alrededores de Coruña (Perillo, Santa Cruz o Mera). Durante esos meses se alojaba en lugares tranquilos, con espacios amplios y mucha luz. Sus obras son, en un principio, de un cromatismo brillante y de tipo narrativo, transformándose con los años en cuadros de carácter atormentado por la angustia del hombre moderno, criticando a los políticos de su tiempo como en Murales de guerra, Martirios, Fusilamientos, o Catacumbas; por ello en Galicia buscó la tranquilidad en la contemplación de la naturaleza y el mar y a través del contacto con gentes sencillas muy distintas de las que conocía en la capital y las obras de aquellos veranos, (por ejemplo Milagro del pan y los peces o su serie Betanzos) están llenas de luz, y colores grises, azules y verdes inspirados en los paisajes coruñeses. Realizó tres exposiciones en La Coruña, en la Asociación de Artistas y en el Ayuntamiento y ganó el Premio de Pintura del Concurso Nacional sobre Deportes y Arte con una obra en la que tomó como modelos a vecinos de Santa Cruz que jugaban a menudo al fútbol en las tardes de verano. En 1961 fue nombrado miembro de la Real Academia Nacional de Bellas Artes, en ese momento pronunció su discurso Breve análisis de la angustia en el arte contemporáneo, que es considerado una aportación más de Aguiar al arte español, como parte de su docencia e ideario. En el año 1973, como colofón a su vida artística, se celebró una exposición antológica de su obra en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Tras su fallecimiento fue recordado en la prensa de la época como el mayor maestro de la pintura mural de los últimos años y uno de los mejores conocedores de la composición y la anatomía artística y tuvo como mejor continuador a su hijo, Waldo Aguiar. Fuentes consultadas: Abrente. Publicación de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario, num. 8; Imprenta Moret, La Coruña, 1976, p. 63-76

Obras do/a autor/a

Nestes momentos o autor non ten obras expostas no museo.