Rosales, Eduardo
Eduardo Rosales Gallina (Madrid, 1836-1873). Se formó en el nazarenismo que entonces dominaba la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Gracias a amigos y compañeros, entre los que se contaban los pintores Vicente Palmaroli y Luis Álvarez Catalá, pudo viajar con ellos a Italia en 1857, pasando, entre otros lugares, por Burdeos y Nimes, donde le impresionaron cuadros históricos de Léon Cogniet y Paul Delaroche, antes de llegar a Roma, donde quedó fascinado por los grandes artistas del renacimiento. Allí sobrevivió con dificultades, hasta que obtuvo una pensión del Gobierno en 1860, que le permitió realizar sus primeras obras importantes. Tras su primer gran triunfo en la Nacional de 1864, permaneció un tiempo en Madrid, donde realizó algunos retratos. Estos años de su vida transcurrieron sobre todo en Roma, donde llevó a cabo un intenso trabajo, como demuestran sus numerosos dibujos, bocetos y cuadros proyectados, antes de volver a instalarse en España en 1868, época en que recibió importantes encargos aristocráticos, religiosos y gubernamentales, aunque también se interesó por tipos y paisajes. Desde sus primeras obras se reconoce un estilo personal que tiende a una monumentalidad historicista. Su estilo maduro se forja a través de una interpretación personal de los mitos pictóricos de su tiempo, dentro de un academicismo internacional, aunque dominado por lo velazqueño, hasta alcanzar una autonomía plástica completamente moderna. Su carrera artística estuvo fuertemente determinada por sus éxitos en las exposiciones nacionales e internacionales dentro de la pintura de historia. En la Nacional de 1864 obtuvo primera medalla por Doña Isabel la Católica dictando su testamento (Museo del Prado), una de las cumbres del género en España, también premiada en la Universal de París de 1867.