Entre la primavera de 1814 y el momento de su puesta a la venta en el otoño de 1816, Goya grabó al menos cuarenta y cinco escenas taurinas con las que realizaba una crítica sobre el carácter cruento de una fiesta devenida en espectáculo.

Tres son la fuentes de inspiración admitidas: La Carta histórica sobre el origen y progresos de las fiestas de los toros en España de Nicolás Fernández de Moratín, la Colección de las principales suertes de una corrida de toros,  grabada por Carnicero, y Tauromaquia o arte de torear a caballo y a pie de José de la Tixera.

La serie se estructura en tres grandes temas:

  1. La historia de la tauromaquia en la antigüedad
  2. La presentación de las escuelas y toreros más destacados desde el siglo XVIII
  3. Un grupo de imágenes más críticas con lances de la lidia, muchas de ellas con desenlace trágico.

En ellas, la crudeza de las escenas se ve intensificada por la iluminación, y conforme avanzan, la composición se va simplificando.

El Museo de Belas Artes da Coruña custodia un depósito de la Real Academia Galega de Belas Artes de 40 grabados pertenecientes a la edición realizada de 1921 por el Circulo de Bellas Artes de Madrid tras la adquisición de las planchas.