Imaxe:
Bodegón
Ficha técnica
Número de inventario:
267
Materia / Soporte:
Lienzo
Contexto cultural / Estilo:
Barroco
Cronología:
1621[ca]-1631[ca]
Clasificación:
Pintura
Procedencia:
Depósito: Museo Nacional del Prado (16/08/1946)
Historial:
Depositado en el Ayuntamiento de La Coruña desde Abril de 1942, hasta la apertura del Museo. Por O. M. 19- 12- 1941.
Medidas:
Con marco: Altura = 62 cm; Anchura = 96,5 cm; Profundidad = 4,5 cm
Lienzo: Altura = 53 cm; Anchura = 88 cm
Técnica:
Pintura al óleo
Objeto:
Cuadro
Juan van der Hamen fue una figura de primer orden en el naturalismo madrileño y uno de los maestros del género de bodegón español que se caracterizaba por la austeridad y la disposición ordenada de los objetos. El estilo de Juan van der Hamen se inicia siguiendo el sencillo modelo de bodegón creado por el pintor de la generación anterior, Juan Sánchez Cotán (1560-1627), un artista especialmente reconocido en la historia de este género de pintura. El recuerdo del modelo de Cotán está presente en este bodegón de frutas de otoño, dispuestas de forma ordenada en el hueco de piedra de una ventana o alacena. Como Cotán, organiza los alimentos con un punto de vista alto, destacándolos sobre un fondo oscuro e iluminados por una luz lateral que destaca sus texturas. Está presente igualmente en la colocación de la granada y el melón al borde de la repisa para resaltar la perspectiva mediante la sombra que proyectan. La cesta de mimbre con membrillos, uvas y ciruelas, no está centrada sino desplazada a la derecha. Este tipo de composición con mayor peso en uno de sus lados, fue uno de los formatos comunes que el pintor concibió ya desde sus primeras obras.
No obstante, el estudio de los modelos flamencos llevaría a Van der Hamen a concebir los suyos con cierta ostentación, realizando progresivamente composiciones espaciales más elaboradas, con repisas a distinto nivel e introduciendo en ellas recipientes más refinados como objetos de cristal, bronce o loza y cajas de dulces, uno de los objetos característicos de su pintura, con el fin de satisfacer las preferencias y encargos de la clientela cortesana y de la alta sociedad del Madrid de su época. Con todo, los suyos se diferenciaban claramente de los bodegones del norte de Europa en los que la opulencia y ostentación, en ocasiones, tienen un propósito moral relacionado con la idea de vanitas, como recuerdo simbólico de la fugacidad y vanidad de los placeres terrenales. La fama alcanzada por Van der Hamen y una amplia demanda de su pintura motivaron que abriese un taller en el que trabajaron discípulos y ayudantes.