Imaxe:
El Berbés. Vigo
Ficha técnica
Número de inventario:
679
Materia / Soporte:
Papel
Contexto cultural / Estilo:
Realismo
Cronología:
1885[ca]-1940[ca]
Clasificación:
Artes Gráficas. Dibujo
Procedencia:
Depósito: Museo de Pontevedra (04/08/1947)
Historial:
El soporte de papel está superpuesto a un segundo soporte.
Medidas:
Papel: Altura = 209 mm; Anchura = 300 mm
Técnica:
Debuxo con lapis
Objeto:
Dibujo
En torno a 1890 en Pontevedra existía un ambiente cultural que era propicio para el surgimiento de iniciativas como la de Casto Sampedro que funda en 1894 la Sociedad Arqueológica pontevedresa. A ella se vinculan artistas como Alfredo Souto que llegaba por esos años a la ciudad para desempeñar su carrera judicial, y como artista amateur que era va a participar como dibujante en dicha Sociedad.
Quedan atrás las premisas románticas de Villaamil y, en el imaginario está más próximo el interés por la recuperación de monumentos o, los dibujos de paisajes con referencias arqueológicas y dibujos para ilustraciones litográficas de lugares con carácter divulgativo-documental.
Con este antecedente, es precisamente en este área sureña donde nos encontramos con pinturas de paisajes que transcriben retazos de una realidad inmediata poblada con arquitecturas de rincones urbanos, plazas o alrededores ribereños en las que se intercala la figura humana y el trabajo derivado de su mano. Pintores como Pradilla, Martínez Abades, Avendaño o Alfredo Souto entre otros, serán los que dejen en su obra la huella de esa identidad paisajística local.
Es este dibujo un esbozo del natural de un arco del Berbés en Vigo, en cuya proximidad se adivina la veracidad de sus dovelas graníticas y se intuye una estructura asoportalada que cubre un tramo donde se puede captar ese instante preciso en que las tinajas están vacías, y que aluden a las faenas desarrolladas en ese castizo paraje marinero vigués, dándole al dibujo una considerable carga de carácter sociológico e identitario.
En cierto modo está en la línea de la obra de Avendaño al captar un instante de la cotidianeidad, pero se diferencia de él por ser este un espacio despojado de figuras humanas, silencioso e intimista solo animado por una figura infantil que habita con gran naturalidad la plazuela al otro lado del arco.