Imaxe:
Margarita de Austria, reina de España
Ficha técnica
Número de inventario:
6271
Materia / Soporte:
Lienzo
Contexto cultural / Estilo:
Barroco
Cronología:
1607
Clasificación:
Pintura
Procedencia:
Depósito: Museo Nacional del Prado (14/06/2011)
Medidas:
Con marco: Altura = 127 cm; Anchura = 111,5 cm; Profundidad = 7 cm
Lienzo: Altura = 112 cm; Anchura = 97 cm
Técnica:
Pintura al óleo
Objeto:
Cuadro
Retrato de doña Margarita de Austria (1584-1611), hija del archiduque Carlos de Austria-Stiria que fue elegida por Felipe II para ser esposa de su hijo, el futuro Felipe III. La pintura sigue el esquema del retrato de corte, aunque en este caso tengamos una visión limitada, pues el lienzo fue seccionado en su parte inferior (es una réplica del retrato de cuerpo entero de la reina fechado por Pantoja en 1606). Aunque con una técnica más seca y dibujística que la de su maestro Sánchez Coello, Pantoja mantuvo el tipo tradicional de retrato de corte español, solemne y austero, alejándose de expresiones individuales y definidoras de personalidad. El cortinaje que define el espacio cerrado y lujoso es un símbolo de dignidad. La silla hace alusión al trono y la reina consorte, de pie, apoya una mano en ella como símbolo del poder que ostenta. Pantoja de la Cruz perpetúa la fórmulas del retrato cortesano, en un estilo que camina hacia un mayor hieratismo llegando incluso a formas casi geométricas en la representación del cuerpo. La concepción rígida del cuerpo femenino estaba también favorecida por la moda española de la época en la que el negro de la vestimenta era el color de la etiqueta en la corte. La compostura se adorna siguiendo el gusto de Flandes por lo minucioso y detallista en la reproducción de adornos, joyas y calidades de los ropajes. En este cuadro llama la atención además, el armónico juego de contrates de color. Entre el cortinaje rojo y el traje negro solo sobresalen las mangas redondas casi acartonadas y la lechuguilla de encajes, tan vaporosa que parece independizar la cabeza respecto del resto del cuerpo. Aunque se realizaron múltiples efigies de la reina, algunas de las cuales se encargaron para enviar a su familia de Alemania, fue Juan Pantoja, el retratista cortesano más destacado de la época, el que la representó en más ocasiones durante los últimos años de su vida.