Real Fábrica de Louza de Sargadelos
La historia de las Reales Fábricas de Sargadelos se inicia a finales del siglo XVIII con Antonio Raimundo Ibáñez (1749, Santa Eulalia de Oscos, Asturias-1809, Ribadeo, Lugo). Ibáñez, instalado en Ribadeo desde 1768, se dedica a actividades mercantiles, negocios navieros y dirige la Real Compañía Marítima que fundara en 1784. Por iniciativa propia crea en la parroquia de Santiago de Sargadelos (Cervo) Lugo, autorizado por Real Cédula de 1791, un establecimiento siderometalúrgico para la fabricación de hierro dúctil y ollas de hierro (potes) que en aquella época se importaban de Burdeos. A esto, añade una fábrica que en 1806 inicia su producción de loza fina a imitación de la de Bristol.
De concepción moderna, esta fábrica daría trascendencia al nombre de Sargadelos y competiría con las importaciones inglesas. Este complejo industrial que aunaba espacio productivo y residencial fue planificado para aprovechar la fuerza hidraúlica de las proximidades, las materias primas de la comarca (hierro, madera, caolín) y la cercanía del puerto de San Ciprián para el transporte de la producción. En la coyuntura de luchas por la guerra de la Independencia que inutiliza otras Fundiciones estatales, la de Sargadelos reorienta su producción, de forma intensiva hasta 1815, y se convierte en la principal proveedora de municiones de guerra para el Ejército. Recibe el título honorífico de Real Fábrica y se beneficia de los privilegios que, por su vinculación al Estado, la política proteccionista borbónica ofrece como apoyo a la industria. Ibáñez, al que se le condece el título de Marqués de Sargadelos, muere en 1809 en circunstancias violentas. La recién creada Fábrica de loza y la Fundición pasarán por diferentes avatares. Varias aperturas y cierres, cambios en la dirección y administración de la empresa hasta su cierre definitivo en 1875.
La etapa más productiva de la Fábrica de loza en la que se introducen los últimos adelantos en cuanto a tecnología industrial, abarca desde 1845 a 1862. De la Fundición saldrían potes, balaustradas y grupos escultóricos que darían fama a la siderurgía de Sargadelos, también otros útiles de demanda civil como cocinas, estufas, paragüeros, cocinas, cacerolas o ruedas hidraúlicas.
En 1972, a petición del Laboratorio de Formas de Galicia, el Ministerio de Educación y Ciencia declaró Conjunto Histórico Artístico el antiguo complejo industrial creado por Antonio Raimundo Ibáñez.