El folclore
Tradición - Oficio - Cancionero - Música - Baile - Artesanía - Oralidad - Rural
Podemos definir el folclore como el conjunto de costumbres, creencias, manifestaciones artísticas y todo aquello semejante de carácter tradicional y popular de un pueblo. En Galicia, vino determinado por la idiosincrasia de sus gentes y su vinculación directa con la tierra.
A lo largo del tiempo, la sociedad gallega creó un modo de convivir con el medio natural, mostrando soluciones propias que se convirtieron en las características culturales de nuestra tradición. Su estudio nos permite entender el porqué de muchas costumbres que hoy conforman nuestra identidad cultural.
Fue en el contexto político y socio-cultural europeo del siglo XIX, cuando hubo un creciente interés por el estudio de la cultura popular. En la Galicia del Rexurdimento, los intelectuales burgueses buscaron este ser gallego, centrando su mirada en la sociedad rural campesina, observándola y escuchándola para luego escribir sobre ella y dar pie a las numerosas representaciones de la misma.
A través de la colección del museo podemos hacer un recorrido por el folclore y la cultura gallega desde el siglo XIX hasta nuestros días. Esto es posible gracias a los intelectuales burgueses que en el Resurgimiento buscaron esa identidad del pueblo, poniendo la mirada en la sociedad rural campesina, la cual observaron y escucharon para luego escribir sobre ella y dar pie a las numerosas representaciones de la misma.
Comenzando por los oficios tradicionales, encontramos ejemplos como el Segador o las Tejedoras, dos trabajos que demuestran la capacidad de la sociedad gallega para compaginar los labores con el ocio al crear un amplio repertorio de cantos populares sobre la siega y el tejer con los que amenizaban la jornada.
Estas cantigas conformaron todo un cancionero popular que se fue transmitiendo de generación en generación de manera oral. Entre el amplio repertorio de literatura y melodías orales destacaron los cantares de ciego, teniendo gran repercusión social. Eran relatos rimados de algún suceso que un ciego recitaba en espacios públicos. Normalmente tocaba la zanfona y podía ir acompañado de un pequeño ayudante que representaba la historia con marionetas.
El carácter festivo es muy propio de la sociedad gallega y lo encontramos en la colección a través de fiestas como el carnaval, sin embargo, uno de los mayores exponentes son las romerías. Son eventos populares que combinan aspectos como la devoción, la historia o la gastronomía. Comenzaron siendo fiestas católicas con una breve peregrinación a un santuario o ermita ubicados en un paraje campestre donde luego se hacía un almuerzo que se alargaba durante la tarde con música y baile.
Galicia tiene un rico patrimonio de danzas populares, siendo la muiñeira la más representativa. Su nombre procede de los bailes que se hacían en los molinos mientras esperaban para recoger la harina. Los bailes eran acompañados de música interpretada por gaiteros, tamborileros y pandereteiras, siendo esta la formación más básica. La representación de estas escenas nos permiten conocer los trajes regionales de la época.
Por último, y como vimos en relación con las romerías, la religiosidad tenía un gran peso en la sociedad gallega. Hasta la aldea más pequeña contaba con una iglesia y su crucero, siendo un elemento de representación habitual. Aun así, Galicia siempre se envolvió de un misticismo mágico lleno de leyendas y ser mitológicos.