Realizados entre 1810 y 1814, se dividen en tres partes bien diferenciadas: Los primeros 47 grabados nos presenta la guerra en todo su horror, haciendo una crítica feroz a la violencia irracional del hombre, mientras que las 17 estampas siguientes mostrarán sus terribles consecuencias, especialmente la hambruna y miseria que asolaron Madrid en 1811-1812. Una tercera parte conocida como Caprichos Enfáticos, nos revela un país devastado sobre el que, tras la vuelta del absolutismo de Fernando VII, se ciernen antiguos vicios y desgracias como la Inquisición, la superstición y la beatería.

Huyendo de la representación de personajes o hechos concretos, Goya declina mostrar su apoyo directo a uno u otro bando, apartándose de interpretaciones heroicas mediante una visión crítica e innovadora que empatiza con el pueblo anónimo, protagonista y víctima real de la contienda, convirtiendo la serie en una reflexión de carácter universal contra la violencia.

Los títulos que aparecen en cada estampa fueron grabados para la edición que en 1863 realizaría la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, copiando fielmente las anotaciones de Goya en la prueba que regaló a Ceán Bermúdez antes de su exilio a Burdeos en 1824.

El Museo de Belas Artes da Coruña custodia una serie perteneciente a la Deputación da Coruña compuesta por 80 grabados de una edición realizada en 1930.