Los oficios
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En la colección del museo podemos descubrir obras de distintos períodos y estilos centrándonos en las profesiones que aparecen representadas. Así, este itinerario nos permite viajar desde el siglo XVII al XXI a través de los oficios, descubriendo aquellos que desaparecieron y como se fueron transformando los que perviven en el tiempo.
En los Jugadores de naipes vemos como los objetos caracterizaron los oficios a lo largo de la historia, reparando en este caso en los mosquetes, armas que definían un tipo de soldados, los mosqueteros.
Durante gran parte de la historia, el trabajo que se realizaba durante toda la vida venía definido por la familia en la que se nacía, realidad que afectó tanto a los gobernantes como a las clases populares. Es interesante hacer esta reflexión ante el Retrato de Mariana de Austria, reina consorte desde los 15 años. Podemos contraponer este oficio con el de alcalde, como el caso de Vicente Alsina, que es elegido democráticamente por los ciudadanos.
En el museo encontramos trabajos que quedaron obsoletos debido a los avances tecnológicos, como es el caso de los arrieros, hombres que viajaban transportando mercancías en sus carros. Joaquín Sorolla representó en Boyero castellano a un arriero transportando harina, boceto de la obra que posteriormente sería La fiesta del pan.
Los cuadros costumbristas son grandes fuentes documentales, gracias a ellos podemos conocer nuestros oficios tradicionales y estudiar su transformación. El Segador y las Tecedeiras de Sotomayor son buenos ejemplos, mostrándonos la siega realizada manualmente con la guadaña o el laborioso trabajo de tejer con telares manuales.
Las vanguardias también se interesaron por representar los oficios más característicos de cada lugar, cada una con su estilo propio. En relación con las tejedoras encontramos la Tienda de telas, pero también otros oficios propios de la costa como Las mariscadoras de Luis Seoane. Los Renovadores nos hablan de la dureza de la realidad de las mujeres gallegas de no hace muchos años.
La colección también nos permite abordar como estos trabajos artesanales se fueron transformando con la llegada de la Revolución Industrial. Frente los pequeños talleres como el del herrero En la Fragua, encontramos ya grandes fábricas que transformaron tanto el territorio como el sistema productivo, algo que podemos observar en la Vista de A Coruña.
Hablar del ámbito laboral nos lleva a reflexionar sobre las desigualdades a lo largo de la historia; en función de la raza, sexo, condición social o diversidad funcional, se asignaba un trabajo u otro. Un ejemplo de esto fueron los cantos de ciego representados en la obra El viejo de la zanfona.
En un museo es imprescindible reflexionar también sobre la profesión de artista, a la que históricamente le fue más fácil acceder a los hombres que a las mujeres. Julia Minguillón fue una figura destacada por conseguir hacer de la pintura su oficio y por ser la primera mujer en ganar el Premio del Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1948 con su obra Juventud.