El arte nunca es casta. Erotismo

Picasso utilizó la sexualidad y el erotismo a lo largo de toda su obra hasta el punto de equiparar el acto creativo y el acto procreativo, proyectándola en su obra de todas las maneras posibles.

Como sostiene una de sus expertas más sutiles, la precoz sexualidad de Picasso en A Coruña ratifica la precocidad de su talento y, por lo tanto, el alcance de su genio. Así, una de sus primeras experiencias voyeuristas tuvo lugar en Riazor, cuando descubrió en un stand de la playa a una mujer desnuda y fijó sus ojos en el vello púbico, escena que jamás olvidaría.

Además, las hermanas Méndez Gil, Ángela y María –a quién dedica mensajes en los libros de texto que usa en el instituto coruñés– fueron el principio de una larga lista de mujeres que habrían de pasar por su vida.