Realismos, paisaje y etnografía

A partir del lenguaje prevaleciente en la España y, concretamente en la Galicia de finales del XIX, Picasso busca un modelo de realismo antiacadémico, con sabor etnográfico, y tratado desde la interpretación gestual de la realidad. A pesar de la poca presencia que tuvo el paisaje en su obra, es también en A Coruña donde descubre su interés por el género.

Así, los dibujos de su primer Cuaderno coruñés dan testimonio de una atención por la arquitectura popular, donde la horizontalidad tradicional es negada por la verticalidad de las construcciones, anunciando así los singulares paisajes cubistas de Horta de Ebro (1909).