Mosqueteros

En sus años juveniles de A Coruña, Picasso descubre la figura del mosquetero, tal vez a través de publicaciones de la época o en la obra de sus profesores.

Este personaje de capa y espada, tan sonada en los siglos XVI y XVII y mitificado por la literatura francesa y Alejandro Dumas, se convierte en iconografía recurrente desde 1966.

A partir de entonces, despliega un abanico de miradas, en forma de sobrios grabados o en pinturas de rebosante color, que relaciona con el gusto por la parodia. En ellas, parece recuperar el carácter lúdico de aquellos que dibujó en su adolescencia coruñesa, aunque desde nuevas posiciones estéticas, sometidas a los análisis cubistas y a la gestualidad expresionista.