Poéticas de autoafirmación: retrato y autorretrato

Retratar y autorretratarse formaban una de las razones de ser de Picasso como pintor, como una reafirmación de sí mismo y del mundo que le rodeaba.

Se inició en el género durante los primeros años coruñeses, en los que pintaba a su familia –a su padre, a su madre, a sus hermanas e incluso a su perro Clíper– o a los viejos y mendigos que pululaban por las calles, nunca a personajes inventados.

Con el paso de los años, la configuración de sus rostros irían evolucionando hacia procesos deconstructivos, cuya fragmentación y análisis, desde la geometría a la caligrafía gestual, terminarán por definir al artista que supo penetrar en el alma de sus personajes.